Escrito para el comité de inversiones de un fondo de infraestructura o de recursos naturales que evalúa financiar un gran proyecto argentino acogido al RIGI (Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones). No es un folleto del régimen: es la carpeta con la que se aprueba o se rechaza el desembolso, con el modelo financiero dentro y la cascada de project finance resuelta en papel.
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Un expediente de decisión de inversión, no un panorama del régimen. Cada cifra sale de un motor financiero, y cada afirmación decisiva lleva su fuente, su fecha y el grado de confianza que le damos.
La intuición vende: «el proyecto entró en el RIGI, luego es bueno». No se sigue. La aprobación del régimen es un acto administrativo sobre la elegibilidad del vehículo —el VPU— y sus beneficios fiscales y cambiarios; no dice nada sobre si el yacimiento tiene ley, si hay por dónde sacar el producto ni si el offtake está firmado. El informe separa las dos preguntas que todo el mundo confunde —¿es elegible? y ¿es invertible?— y enseña por qué un proyecto puede estar aprobado y seguir siendo un NO-GO.
El titular habla de la rebaja del impuesto a las Ganancias, y esa es la partida que todo el mundo mira primero. Pero lo que de verdad mueve el VAN de un proyecto a 30 años en Argentina no es la alícuota: es la estabilidad —fiscal, aduanera y regulatoria— blindada por tres décadas, y sobre todo el acceso escalonado a las divisas y la libre disponibilidad de la caja exportadora. El informe recompone el incentivo pieza a pieza y muestra dónde vive el valor real del régimen, que casi nunca es donde apunta el folleto.
El RIGI promete estabilidad por 30 años y arbitraje internacional. Sobre el papel es una garantía fuerte; en la práctica, Argentina arrastra un historial de laudos —expropiaciones, cambios de reglas, controles— que ningún artículo de una ley deroga. El informe pone ese historial con nombre y fecha, explica qué protege de verdad una cláusula de estabilidad frente a un cambio de gobierno y qué no, y por qué el comité debe modelar el riesgo soberano como un descuento explícito, no como una nota al pie.
El error caro no es equivocarse con la alícuota: es enamorarse del recurso y olvidar cómo sale del país. Un yacimiento de litio de clase mundial sin transmisión ni logística, o un pozo de Vaca Muerta sin oleoducto con capacidad contratada, no es un proyecto: es una opción varada. El informe demuestra —arquetipo por arquetipo— que la variable dominante del veredicto es la capacidad de evacuación y el offtake asegurado, no el tamaño del incentivo fiscal. El cuello de botella no es la mina ni el pozo: es el caño y el barco.
No hay «un» veredicto para «invertir en Argentina vía RIGI»: hay cuatro situaciones y el mismo régimen es un sí en una y un no en otra. Litio greenfield, no convencional de Vaca Muerta, infraestructura de transporte (oleoducto) y el propio marco RIGI como tesis transversal. Los cuatro pasan por el mismo motor —flujo de caja del proyecto, VAN, TIR, DSCR, break-even, cascada de project finance y punto de equilibrio— para que su director financiero pueda rehacer la cuenta, discutirla y romperla. En dólares, porque es la moneda en la que se financia y se cobra el proyecto.
Un proyecto puede tener un VAN positivo y aun así no financiarse. La cascada de project finance, el ratio de cobertura del servicio de la deuda (DSCR), las condiciones precedentes y las cuentas de reserva mandan tanto como la TIR del equity. El informe trae la estructura del VPU, la matriz de condiciones precedentes y qué exige un prestamista senior antes de mover un dólar —lo que separa un proyecto rentable sobre el papel de uno que un banco de verdad desembolsa.
Antes de publicar sometimos la tesis a una revisión adversarial con el encargo explícito de refutarla: el valor real del incentivo, la protección efectiva del RIGI, el cuello de botella de la evacuación, el precio de largo plazo del recurso. El capítulo cuenta qué objeciones aguantaron, cuáles nos derribaron y qué cambiamos —incluidos nuestros propios errores—. Y cada afirmación que mueve el veredicto va en un registro con su fuente, su fecha y el grado de confianza que le damos, diciéndolo cuando la confianza es baja o cuando un dato es solo declaración de parte. Con enlaces directos para que lo verifique usted mismo. Todo dentro del PDF.
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La muestra incluye la portada y el índice, para que vea todo el alcance del informe. El análisis, el modelo financiero y los dictámenes están en la edición completa.
Para el comité de inversiones de un fondo de infraestructura o de recursos naturales —y para el equipo de deal que lo asesora— que evalúa financiar un gran proyecto argentino acogido al RIGI. No es un folleto del régimen ni un panorama macroeconómico: es un expediente de due diligence de inversión, construido para tres arquetipos reales —litio, Vaca Muerta e infraestructura de evacuación— más el propio marco RIGI como tesis transversal.
No, y esa es una de las tesis centrales del informe. La aprobación del RIGI es un acto sobre la elegibilidad del vehículo y sus beneficios fiscales y cambiarios; no dice nada sobre la ley del recurso, la capacidad de evacuación ni el offtake. El informe separa deliberadamente elegible de invertible: un proyecto puede estar aprobado y seguir siendo un NO-GO. Si su tesis de inversión da por bueno el proyecto porque «entró en el RIGI», tiene un agujero, y el informe le enseña dónde.
Depende del arquetipo, y por eso hay cuatro. Cada uno pasa por el mismo motor financiero y recibe un dictamen —GO, GO condicionado, ESPERAR o NO-GO— con las condiciones precedentes explícitas cuando el veredicto es condicionado. El informe no da un «sí a Argentina» genérico: da un dictamen por arquetipo, con las cuentas hechas para que su comité pueda rehacerlas, discutirlas y romperlas.
Porque son la restricción que gobierna el veredicto. Un recurso de clase mundial sin transmisión, sin oleoducto con capacidad contratada o sin comprador firme no es un proyecto invertible: es una opción varada. El informe demuestra, arquetipo por arquetipo, que la variable dominante del tornado de sensibilidad es la capacidad de evacuación y el offtake asegurado, no el tamaño del incentivo fiscal. El cuello de botella no es el recurso: es cómo sale del país y quién lo compra.
El modelo financiero razona en dólares estadounidenses (USD), porque es la moneda en la que se financia un gran proyecto de recursos en Argentina, se firman los offtakes y se mide el retorno de un fondo internacional. El precio de venta del informe es de 3.499 € por licencia individual, en PDF de descarga inmediata.
El informe está disponible en español, inglés, alemán y francés. Cada versión es una edición completa, no un resumen: el mismo análisis, el mismo modelo financiero y los mismos dictámenes, adaptados al idioma.
Antes de publicar, sometimos la tesis del informe al encargo explícito de destruirla, ángulo por ángulo: el valor real del incentivo, la protección efectiva del RIGI frente al riesgo soberano, el cuello de botella de la evacuación y el precio de largo plazo del recurso. El capítulo de revisión cuenta qué objeciones aguantaron, cuáles nos derribaron y qué cambiamos, incluidos nuestros propios errores. Es la parte que más confianza da en el veredicto final.
Cuatro arquetipos con dictamen, la restricción real que decide, el riesgo soberano con nombre y fecha y el modelo financiero para que lo rehaga con sus propios números.
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